"Ni un paso atrás" - atribución: MarianoPR - http://www.flickr.com/photos/desdelossatelites/2625869311/Un buen amigo mío dice que los chapines padecemos del “síndrome de perro apaleado”. Ya no podemos creer que nos pase algo bueno, y cuando alguien levanta la mano, primero pensamos que es para golpearnos, que para darnos una caricia. Pues bien, ahora que ha pasado la primera vuelta de las elecciones, yo quiero invitarle a pensar que no todo es malo. Sí, ya sé. Las elecciones estuvieron plagadas de gasto ilegal y de recursos ilícitos. Los candidatos fueron mediocres, las campañas vacías. Hubo muertos.

¿Dónde está lo bueno, me dirá usted? Pues bien, en que hubo elecciones. Elecciones relativamente limpias, elecciones bastante ordenadas, elecciones cuando se programaron y con resultados aceptables. Poca cosa, podrá parecer. Si usted tiene veinticinco años, quizá treinta, ni siquiera recuerda los tiempos en que las elecciones no tenían nada de limpias, ni de ordenadas, ni de regulares. Toda una generación que ya se acostumbró a que las elecciones se dan, y punto: no se cuestionan, sólo se hacen. Eso no es poca cosa, pues así se construyen las instituciones: a base de repetición hasta que las prácticas se vuelven automáticas y se dan por sentadas.

Esto es muy importante, pues nos da la oportunidad de decir: "OK, punto visto." Ya no necesitamos volver a este tema. Ya no necesitamos discutir si debemos tener elecciones o no. Ya no necesitamos discutir si deben ser regulares y limpias. Lo más importante es que nos deja dedicar las energías a algo más, dedicar las energías al siguiente punto en la agenda.

Si cosas como estas, grandes o pequeñas, le entusiasman, le invito a empeñarse en hacerlas realidad.

Así que lo invito a que nos demos una palmada colectiva en la espalda, por este pequeño logro: una generación entera que no sabe de elecciones cuestionadas y cuestionables. No admitamos siquiera la posibilidad de volver atrás y sobre ese impulso pasemos al siguiente reto.

Le dejo entonces algunas ideas para que piense un poco sobre cuál será ese siguiente reto, y cómo haremos para que se torne igualmente automático, institucionalizado, necesario. Imagine un mundo en el que:

  • El empleo público sea motivo de orgullo y responsabilidad, no oportunidad para el abuso y motivo de crítica o burla;
  • Ir a la escuela, y terminar la secundaria no sea opción o privilegio, sino el camino obvio para cualquier niño o niña;
  • Sea impensable pasarse un semáforo en rojo, pagar una mordida, evadir un impuesto; o
  • Pueda salir a la calle sin miedo, a cualquier hora.

Si cosas como estas, grandes o pequeñas, le entusiasman, le invito a empeñarse en hacerlas realidad. No una vez, sino una y otra vez, hasta que las tomemos por sentado.